lunes, 4 de mayo de 2026

Borges y los vascos (y 3)

    Más anotaciones del libro "Borges" de Adolfo Bioy Casares.
    1960. Comparando las letras francesas, inglesas y alemanas, dice Borges: Es claro que la gente no da importancia a los méritos intelectuales, sólo cuentan los morales: por eso tienen prestigio los vascos. Esto no deja de ser un elogio en toda regla: los méritos morales de los vascos, casi nada.
    1966. Borges cuenta una anécdota de un uruguayo visitado por franceses: Fue aquél un momento incómodo para las señoritas de la casa y para el señor, que en épocas pretéritas había sido degollador en las tropas de Oribe… Los más temibles degolladores de Oribe eran vascos. Los vascos de Oribe: uno oía eso y echaba a temblar. Inquietante anécdota sobre una reprobable ferocidad.
    1969. DI GIOVANNI: «¿A quiénes quieren o admiran en la Argentina?». BORGES: «A nadie». BIOY: «Yo creo que a los vascos». Borges se ríe y dice que, increíblemente, así es. Bioy ya había expresado antes, en este libro, la idea de que los argentinos, y posiblemente también los chilenos, admiran a los vascos. Borges, aunque reconoce que es así, no acaba de encontrar un motivo.
    Y la última alusión, de 1970: sobre el conflicto entre los separatistas vascos y Franco, comenta: «Que los dos se jodan». Contundente.

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