jueves, 15 de noviembre de 2018

Un ser es un ser, es un ser

De repente se me hace rara la expresión "seres queridos". No oigo hablar de los seres sin más y tampoco de los no queridos. Ser querido es una legítima aspiración de todo ser humano (donde ser es verbo primero y nombre después). Somos seres, a veces fallamos y somos estares. Somos y luego seremos un rato y al final fuimos. Rectifico, ser querido es más una necesidad que un simple deseo. "Los seres queridos" es una forma standard de referirnos a las personas a las que queremos, que dicho así resulta más largo. Intento aclararme combinando tiempos y términos (y hago tontos juegos de palabras). Los seres queremos ser queridos, me refiero a los seres humanos en principio, pero sospecho que todos los demás seres también quieren ser queridos (los seres animados al menos, de momento vamos a dejar aparte a los inanimados). Somos seres solo mientras somos pero, paradoja, los seres queridos lo son también sin ser. Mis seres queridos serán mientras yo sea. Sois es más importante que soy, pero menos que somos. Seres somos todos (mientras seamos, insisto). Intento aclararme pero no lo consigo. Solo sé que soy, y que no sé. Es complicado.

domingo, 28 de octubre de 2018

Medida profiláctica

La primera guerra mundial causó la muerte de unos veinte millones de personas. La gripe que vino seguido lo hizo con unos treinta millones (como a todo hay quien gane veintitantos años después la segunda guerra mundial acabó con unos setenta millones). Considerar así, a millones, a los seres humanos me recuerda a esos analistas que vigilan el tráfico de datos, ¿big data?, sobre el mapa del mundo. Si aumentan de modo anormal las comunicaciones en un área específica es que algo se está tramando. Es irrelevante lo que se diga en cada intercambio, igual que un ser humano es irrelevante en una guerra o en una epidemia de gripe. Pero bueno lo que quería resaltar es la ironía, paradoja o broma cósmica que supuso que una enfermedad matara más que la estupidez humana (es histórico el júbilo patriótico con que se celebró en toda Europa la declaración de la guerra). Hasta para eso somos pequeños. Hoy me he enterado de un curioso dato, o hecho poco conocido, referente a las medidas que se tomaron para combatir aquella epidemia de 1918. En algunas ciudades se prohibió a los parroquianos sentarse en las tabernas. A beber de pie, nada de molicie. Lo que se buscaba era evitar los agrupamientos de personas que pudieran propiciar el contagio. Alguno dirá que más daño ha hecho el vino de las tabernas que sus humildes bancos (y que la propia gripe). Me imagino a la pareja de la guardia civil entrando al local y diciendo, "¡no se sienten!, ¡coño!".

lunes, 8 de octubre de 2018

En otoño, un poema


Otoño,
requisito cumplido.
Otoño,
las hojas muertas
y la melancolía de la lluvia.
Otoño,
los lugares comunes
del poema
que escribimos entre todos.
Otoño de la vida,
las células que se oxidan
y el olvido
hacia el que vamos.
Otoño,
abrazado a los recuerdos,
dudando que haya esperanza.
Otoño todavía;
mañana,
cuando llegue el invierno,
será un dulce recuerdo.

domingo, 30 de septiembre de 2018

The Sound of Simon

Paul Simon se ha despedido de sus actuaciones en directo interpretando "The Sound of Silence" en un concierto en Nueva York no lejos del barrio en el que se crió. Simon compuso esta canción con 22 años (hace 55) y la grabó con el solo acompañamiento de su guitarra y la segunda voz de Garfunkel. Se incluyó en el LP  de 1964 "Wednesday Morning, 3 A. M." (con el título en plural, "The Sounds of Silence"), y pasó sin pena ni gloria. Sin embargo al cabo de unos meses la canción empezó a sonar con insistencia en algunas emisoras y el productor Tom Wilson sin consultarlo con el autor añadió más instrumentos y en septiembre de 1965 volvió a lanzarla. En enero de 1966 llegaba al número 1. Como consecuencia Simon y Garfunkel, que ya no eran dúo, volvieron a colaborar y grabaron otros tres albums juntos. En la siguiente década el título perdió la s del plural en las ediciones de grandes éxitos y recopilaciones. Así los sonidos del silencio originales pasaron a ser un único sonido del silencio, que me parece más cercano a la realidad, siendo la verdad última que el silencio no tiene ningún sonido, supongo (Miles Davis debió decir alguna vez que el silencio es el ruido más fuerte). En todo caso es bonito, sí, y el comienzo de la canción impresionante y en las condiciones adecuadas (esto es en un parque al anochecer de un cálido día de otoño) te puede emocionar y hacerte sentir algo (aunque no sepas con exactitud qué). Escucha, ya va a sonar el punteo: Dli dlo dla di, Dli dlo dla di, Hello Darkness My Old Friend... Hola oscuridad, vieja amiga... uf. Luego la letra no me parece tan sugestiva, (está bien lo de las palabras de los profetas escritas en las paredes del metro) pero ese comienzo me encanta (y me gusta más la primera versión "desnuda"). Todos vamos hacia la oscuridad y puede que ya la conozcamos un poquito de antes, tranquiliza pensarlo.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Era esto

Te mueres y te encuentras sentado en un palco de un teatro. Es la sala en la que asististe a la única representación de ópera de tu vida (for the record la ópera fue "La forza del destino"). La función está a punto de empezar, y según se abre el telón los murmullos del público (la sala está llena) se apagan rápidamente. En el escenario, envuelto en una luz suave de varios colores, está Dios. Comienza a hablar, es un monólogo, tipo el club de la comedia. Te dices a ti mismo, "así que era esto", y razonas que debes estar en el cielo, en el paraíso. Al final eres uno de los justos, ¿dónde estarán los réprobos?. Hay que reconocer que Dios habla muy bien, con mucha gracia (de la de reír, no entras en la otra). Aunque no se dirige a nadie en particular lo que dice te parece un diálogo con tus propios pensamientos. Se te ocurre que en algún punto de la sala estará San Pedro, un "justo" seguro, y que a pesar de haber muerto hace dos mil años ha comenzado a ver y oír el monólogo de Dios al mismo tiempo que tú. Puede que para él estemos en un anfiteatro romano y también se sentirá aludido. Piensas que esto debe ser algo relacionado con las almas que estarán toda la eternidad embelesadas en la presencia de Dios. Te viene ahora a la mente, o tal vez lo está contando Dios, lo que le pasó a Larry David en un episodio de su serie "Curb your enthusiasm" (modera tu entusiasmo). Su esposa Cheryl quiere renovar los votos matrimoniales y promete amarle y acompañarle por toda la eternidad. Larry se queda confuso y le responde que él creía que se habían comprometido "hasta que la muerte les separase", que después él se veía soltero (single). Dios bromea sobre esto y también se pregunta (retóricamente porque saber, sabe todas las respuestas, claro) con cual de sus maridos se reencontraría una mujer que se hubiera casado más de una vez. Si la eternidad es un monólogo de Dios, con ninguno, piensas. La eternidad acaba de empezar (pero la eternidad siempre acaba de empezar, ¿no?), y desde luego solo Dios sería capaz de seguir el monólogo hasta su no-final.

viernes, 31 de agosto de 2018

Querido lector

Querido lector, hace tiempo que vengo pensando que te debo unas palabras, un reconocimiento, un gesto. No estoy muy seguro de qué quiero expresar al declararte "querido", pero algo me dice que así debo decirlo. Cada entrada de este blog es (casi) nada hasta que alguien (tú mismo) la lee. Sin lectores esto es un soliloquio, un hombre que habla solo por la calle. Un discurso autocompasivo de alguien que se consuela porque quiere. Cuando por las razones que sean otro lo lee los significados se multiplican como en un juego de espejos. El texto vale más y creo que si el lector se detiene en una frase y la vuelve a leer pensativo suena hasta música (violines). Los tiempos y la tecnología hacen posible esta (extraña) forma de comunicación. No tenemos que salir de casa, ni yo para hablar al viento, ni tú para oír esta entre todas las voces. Un pequeño milagro por el que estoy agradecido y que es posible porque el que escribe y el que lee, los dos, somos seres humanos que hacen lo único que nos da vida, nos comunicamos, compartimos algo (gustos, miedos). Así que querido lector, me haces sentir genial, no dejes de leerme.

martes, 21 de agosto de 2018

Nuevo patrón de medida, una propuesta

El espacio se está expandiendo y cada vez más rápido. ¿Cómo de grande es el universo? Resulta que no tenemos ni idea, puede que hasta sea infinito. Solo sabemos hasta dónde se ve desde aquí, lo que llaman el universo visible, una esfera de unos 46000 años luz de radio y subiendo (cada día nos llega la luz de estrellas que están un poco más lejos y hasta ahora no veíamos). Me he informado de esto porque veo un cierto paralelismo entre el tamaño del universo y el de mi ignorancia. Si el año luz es la unidad que mide distancias astronómicas, quiero proponer otra unidad para medir la ignorancia humana. Este patrón sería la información contenida en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América (la más grande del mundo mientras los chinos no digan lo contrario). Esta unidad no es fija, también va aumentando, claro, ¡todo es relativo!. En un cálculo más intuitivo que otra cosa tenía estimada mi ignorancia en unas dos veces la citada "biblioteca del congreso". Ya de por sí, debido al carácter creciente de la unidad propuesta, la BCEUA, la ignorancia tiende a crecer, como la entropía. En la línea del universo en expansión y los nuevos descubrimientos científicos, con los años me he ido dando cuenta de que mi ignorancia es mayor de lo que pensaba. Ahora mismo calculo unas cuatro unidades BCEUA. Me lo repito con todas las palabras (me gusta como suena): el tamaño de mi ignorancia es unas cuatro veces la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América. Aunque como en el caso del universo, quién me dice que no sea infinita...