lunes, 24 de julio de 2017

Don't hate the haters

¿Hay algo más tonto que un hater? ¿Hay algo más triste que un hater? Antiguamente los haters se refugiaban en los bares. Entonces aún no se les conocía como tales (quizás sí en países angloparlantes). Todos somos un poco haters, let's face it. Todos somos un poco tontos y un poco tristes; pero algunos más. Una buena razón para odiar a alguien en el día a día es que le nombren tu jefe en el trabajo. ¿Ves?, te pillé. Otra buena razón es que sea más alto, más guapo, más listo, más rico que tú/yo. Otra buena razón es que sea más feo, más bajito, más tonto (aunque esta condición es difícil de cumplir). El hater se siente reconfortado cuando berrea, es un desahogo a sus frustraciones. Es hater el que no puede ser otra cosa, el que se aburre. Y el envidioso, claro. Hay dos posibles soluciones para acabar con los haters: ganar la batalla del odio odiándoles tú más o intentar el truco de la educación. Esta segunda opción es mucho más trabajosa, pero a la larga resulta muchísimo mejor. Mientras tanto tampoco está mal que se pongan unas multas. Pero eso sí, es importante: don't ever hate the haters.

martes, 18 de julio de 2017

Dearest (Dedicated to the One I Love)

Buddy Holly tenía 22 años cuando murió al estrellarse la avioneta en la que viajaba. Sucedió el tres de febrero de 1959. Apenas unos días antes, en enero, había grabado en su apartamento de Nueva York esta versión de "Dearest", canción originalmente publicada por Mickey & Sylvia dos años antes. Con solo la guitarra eléctrica y su voz hace suyo el tema y contagia la emoción. Unos años más tarde se publicaría con arreglos instrumentales y coros añadidos, y con el curioso título de "Umm Oh Yeah". Dedicado a la más cercana a mi corazón.

martes, 11 de julio de 2017

El diablo en mi cabeza

Cuando un general romano celebraba una gran victoria con una marcha triunfal dicen que un esclavo se situaba a su espalda y le iba susurrando al oído "recuerda que solo eres un hombre mortal". Hace ya una temporada que vengo oyendo en mi cabeza una voz similar. Me ha repetido tantas veces que voy a morir que ya lo tengo casi asumido. De hecho creo que ya estoy un poco muerto. Pero no me dice solo eso. Se ha convertido en una especie de segunda opinión que va comentando, implacable, todos mis comportamientos y reacciones. O mis omisiones, que no son pocas. Si algo me contraría, me dice "te molestas por eso, pero ¿no será que la verdadera razón es que estás insatisfecho contigo mismo?". Me entero de un joven médico que va este verano a colaborar con una ONG a África y empiezo a admirarle y me susurra la voz "ya, un mes y medio a África y además de hacer turismo se autojustifica para años de vida acomodada, puro egoísmo". Le planto cara y empiezo a rebatirle y me interrumpe para rematar "claro que para egoísta, tú, ya sabes por qué te lo digo". La voz del mismo diablo, me empieza a parecer. Si me emociono me pasa un pañuelo y comenta "bien, es curioso, unas lágrimas y te sientes mejor". Y luego añade "pero yo también soy tú, y yo no me emociono, así que ¿te emocionas de verdad o es un truco que tienes?". Bueno, procuro no hacerle mucho caso. Una segunda opinión siempre viene bien, aunque sea la de un cenizo. Y además, lo del esclavo susurrando parece que es más una enseñanza moral que se quería trasmitir que un hecho histórico contrastado.

martes, 27 de junio de 2017

Cable submarino

Tender un cable submarino entre Europa y América me suena a una empresa digna del siglo XIX y de una novela de Julio Verne, con una muy posible pelea entre un buzo y un calamar gigante. Sin embargo ahora mismo están en ello y pronto habrá un flujo de sí, sí, no, sí, no, no... un tam tam transoceánico que nos comunicará aún más entre continentes. Y va y dice una periodista en la radio que, entre otras cosas, este cable permitirá una mayor velocidad en los videojuegos. Vaya ejemplo. Ya sé que hay de todo (¡incluso videojuegos educativos!) pero el videojuego standard es uno de internarse en plan comando en una ciudad en ruinas y acabar con unos cincuenta enemigos. O dicho de otra forma, simular que matas con diversas armas a unos cincuentas seres humanos; muy malos, eso sí. Digo yo que Europa, América y el mismo Julio Verne no se merecen que el cable submarino se use para matar más rápido, ni siquiera en un videojuego.

viernes, 9 de junio de 2017

Ya eres siempre


Y de pronto
estás fuera del tiempo.
Cada primavera 
eres todas las primaveras
y a la tarde 
vemos una película juntos,
como siempre.
La poesía 
era una mirada azul,
era una sonrisa y un detalle
y ya no era, ni es, ni será
solo está ahí
siempre.
Lo dejaste escrito
soy, siento, amo, doy,
queda constancia,
ya eres siempre.

sábado, 3 de junio de 2017

Tres por cuatro

Comentaba hace poco que un paso importante en el ciclo evolutivo fue cuando nuestros antepasados se irguieron, pasaron de estar a cuatro patas a mantener el equilibrio sobre dos. El siguiente paso decisivo fue sin duda cuando aquel homo erectus se sentó. Descansó sus posaderas (aún no conocidas como tales, ya que precisamente entonces estrenaban tal función) sobre un tronco o una piedra. Al sentarse mejoró la capacidad de pensar (como reflejó mucho más tarde Rodin), y pensando, pensando alguien inventó el taburete. Ya el hombre (o la mujer, que es más lista) podía sentarse donde le viniera en gana. El taburete tenía tres patas, claro. Con tres patas el equilibrio estaba garantizado en cualquier terreno (y en aquellos tiempos la horizontalidad no era una cualidad que se prodigara en los suelos habitados). Ya hecho todo un homo faber, un protocarpintero, pronto surgió otro invento complementario, la mesa. La mesa de tres patas, la mesa que no cojea nunca (en todo caso vuelca). Y luego, en algún momento impreciso (yo estoy en que fue durante los años oscuros de la edad media, entre la caída del imperio romano y el renacimiento) apareció la mesa de cuatro patas... La mesa que cojea. ¿Por qué?. ¿Es solo un paso atrás momentáneo en la evolución?. A los defensores de la mesa de cuatro patas les diría que si fuera perfecta no habría que calzarla. ¿Hay algo más desagradable que ir a sentarse en la terraza de un bar y que al apoyarse levemente en la mesa (sí, de cuatro patas) tiemble todo y el café desborde la taza y caiga al platillo y humedezca el sobre del azúcar y forme un pocillo que moje la parte inferior de la mencionada taza, de modo que al levantarla y acercarla a la boca para beber, gotee el café sobre la pechera de tu hasta ese preciso momento inmaculada camisa blanca?.

domingo, 28 de mayo de 2017

Elogio de la locura

Andando en bici te das cuenta de que el llano no existe. "Andando en bici" puede ser un oxímoron, una especie de contradicción en los términos. Otro puede ser "risueña tristeza", pero quizás no; una tristeza risueña me parece no solo posible sino incluso aconsejable, Antes solía pensar que a la hipotética pregunta ¿eres feliz? podría responder que soy razonablemente feliz. Ahora mismo tiendo a pensar que igualmente podría responder que soy razonablemente infeliz. Es casi lo mismo, la clave es ser razonable. "Te das cuenta", decía. Un día, por lo que sea, te das cuenta de algo y otro día te das cuenta de que debe haber muchas cosas de las que no te das cuenta. Andando en bici interiorizas que el terreno llano no existe: o vas subiendo o vas bajando. ¿No pasará lo mismo con tantas otras cosas?. ¿No es todo más que ayer pero menos que mañana o, de modo más pragmático, menos que ayer pero más que mañana?. En todo caso siempre estamos buscando el punto medio, el llano, el equilibrio, instintivamente. Centrémonos. Iba a titular esta entrada "Elogio de la moderación", pero con ese título hoy en día no vendes un zapato, así que he plagiado a Erasmo, que también escribió con segundas y obtuvo un éxito instantáneo. El precio a pagar es que se te entienda al revés (pero tampoco importa)