lunes, 6 de julio de 2026

La otra lengua

    ¿De qué conozco yo a J. S.?; de nada, de vista, de los periódicos, de los campeonatos de bertsolaris de hace… ¿cuántos años? Treinta o cuarenta. Fue una figura puntera sin llegar a campeón, sin llegar a Egaña. Luego ha escrito varios, no sé cuantos, bastantes libros de ensayo. Tampoco sé sobre qué, uno de ellos tras un viaje o una estancia en América Latina relacionado con lo que vio por allí.
    Lleva años en la Universidad ejerciendo la docencia y la investigación en temas sociales, sigo suponiendo. Vayan, por tanto, por delante mis disculpas a J. S. por escribir sin saber; de oídas, de leídas. Hace unos días ha publicado —le han publicado— un artículo en la prensa, en dos partes. El título “Sentarse sobre el euskera”, o algo así; hoy no voy a comprobar datos (viva la madre que me parió).
    Ese largo artículo entra de lleno en la categoría de “artículos de buenas intenciones”. No se mencionan los conflictos específicos, ni aparece ningún nombre de persona, localidad o institución alguna. ¿Qué dice el artículo? No sé; no lo he leído entero, no he podido con él, mea culpa.
    Pero por lo que he percibido entre líneas me ha parecido eso, que es un artículo de buenas intenciones que se podía haber resumido en una frase: En relación a los problemas que conciernen al idioma vasco, las partes afectadas deberían sentarse y buscar un acuerdo de forma civilizada. También es muy probable que en realidad no me haya enterado de nada.
    No ha sido eso lo que me ha movido a hacer este comentario no solicitado, sino el hecho de que S. haya escrito su artículo en la lengua de Cervantes, cuando su lengua materna, su idioma cotidiano y de trabajo, hasta donde yo sé, es el euskera.

    (Continuará)

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