martes, 7 de abril de 2026

Para la más bonita

    He pasado por las huertas que alquila el ayuntamiento a los vecinos para que puedan dedicarse a cultivar sus propias verduras y, de paso, a sí mismos, en el sentido de crecer como personas. Cuidar una huerta es una de las mejores cosas que se puedan hacer como ocio, e incluso como negocio, aunque en este segundo caso tiene la desventaja de que no suele dar para vivir. Lo digo a nivel teórico porque nunca me he dedicado a ello.
    En toda mi vida, las huertas solo las he mirado desde fuera; por varias razones: no se ha dado el caso, mi falta de pericia para las tareas manuales, el hecho conocido de que las semillas hay que plantarlas en la cota cero, agachándose, y también, lo confieso, por vagancia o pereza.
    Solo había una persona deambulando entre los surcos, por la hora y porque no debe de ser época de muchas labores. Pero al otro lado de la carretera en un trozo de pared, entre una casa y una puerta metálica, he visto encajada, en dos renglones, esta pintada: Pa la más bonita de la huerta / mutxos muxus y ke no se akabe. Así, en este estilo desenfadado y coloquial. Muxu, para quien no lo sepa, es “beso” en euskera, o más exactamente una forma cariñosa de decirlo, algo así como “besito”.
    La pintada me ha gustado, me ha parecido un soplo de aire fresco en este tiempo del teléfono móvil que todo lo contamina. He imaginado a la chica, la más bonita, plantando, regando, abonando, podando y recogiendo; y al chico que le escribe una declaración de amor con besos y ese deseo melancólico de que no se acabe, porque en su fuero interno es consciente de que tarde o temprano se acabará.

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