miércoles, 13 de mayo de 2026

Una imagen y 280 palabras


    Según el dicho, una imagen vale más que mil palabras. Este es un pequeño experimento que tal vez nos aclare algo al respecto. Es primavera y esta es la vista que tengo, a través del ventanal, desde el rincón de la cafetería donde leo el periódico de vez en cuando. No es nada fuera de lo común, pero, en su sencillez, me ha reconfortado la mezcla de paisaje urbano y naturaleza, el verde y el azul intensos.
    En primer plano, dos coches aparcados. A uno le he tachado la matrícula, por si las moscas. La calle es de dirección única y en ella paran, sobre todo, camiones y furgonetas de reparto. Al otro lado, lo que antes era una vía férrea está ahora invadida por una vegetación exuberante. Arriba, el cielo azul, con algunas nubes deshilachadas.
    Entre medias un skyline de bolsillo formado por las fachadas ciegas de las casas. Si te fijas, se ven las ventanas de un patio interior y un solitario mástil con un par de antenas y una parábola. Arriba del todo, un poco hacia la derecha, la sorpresa de un OVNI, un objeto volador no identificado (o como se llaman ahora un FANI). No, no lo es. Es el reflejo de una de las lámparas de techo de la cafetería.
    Serán la diez y la luz de la mañana incide desde la izquierda (estamos mirando al sur). En una hora, como mucho, el sol pegará en el ventanal (mío y nuestro a estas alturas) y el patrón —no había utilizado nunca la palabra en este sentido, pero suena bien— tendrá que bajar el toldo. Para entonces, lo más seguro es que ya me haya ido.



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