domingo, 13 de septiembre de 2026

Últimas veces

    Es muy raro ser original, lo habitual es repetir lo que otros han escrito antes (aunque no se haya leído). Después, en una segunda fase, uno se repite a sí mismo. Casi siempre, lo novedoso no es el tema sino el autor. Es, me parece, el caso de este escrito mío de hoy.
    Una vida siempre es completa (no digo plena). Lo que no son todas las vidas es iguales. Aunque haya muchas experiencias que no lleguemos a conocer, nadie vive media vida, dure lo que dure.
    Un buen número de acontecimientos, o simples anécdotas sin importancia, solo se dan una vez. Puede ser un viaje, un encuentro, una celebración —por el lado de los hitos que recordaremos como momentos claves— o cualquier nimiedad de la que no quedará el menor vestigio.
    Pero lo que quiero comentar concierne a esos otros sucesos que se repiten más o menos regularmente a lo largo de una vida. Estos hechos, cuya primera vez puede que recordemos o no, conllevan un misterio: el de que cuando menos te lo esperas, resulte que lo has vivido por última vez.
    Me gusta la idea de tenerlo en cuenta y ser consciente de la posibilidad de estar viviendo esas últimas veces que son parte del epílogo de la vida. Tener la sensación de que llevas el timón de la nave. La última vez que subes a un monte, que escuchas una canción, que ves a un amigo. La última vez que vas al cine, que tomas chocolate con churros. La última vez, en el plano más íntimo, que te acuerdas de un ser querido.

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