martes, 17 de marzo de 2026

Tirando a bizarro

    En cuanto al dogma de la Inmaculada Concepción es curioso que pasados dos mil años, gracias a la ciencia, cualquier mujer pueda ser virgen y madre. Educados en la religión católica, tendemos a dar por buenos algunos aspectos de ella que, bien pensado, no son ni medio normales. Así, la terrible imaginería del infierno, los mártires y, en particular, el Cristo crucificado: un hombre torturado, clavado en unos maderos, y prácticamente desnudo, por cierto.
    Ligado al tema de la pureza hay una gran paradoja en la religión católica, es el hecho de que se recurra al lenguaje del amor carnal para expresar el amor espiritual. Así las monjas que toman a Cristo por esposo y que a veces se autodenominan Esclavas del Sagrado Corazón o Esclavas del Amor Misericordioso y, más crudamente, algunos textos de la Biblia, el Cantar de los Cantares, y de los místicos. Desde un punto de vista objetivo, todo es extraño, insólito, diríamos que bizarro. Santa Teresa de Jesús en su “Libro de la vida” describe su encuentro con un ángel en una visión en estos términos:
    Veíale en las manos un dardo de oro largo. Éste me parecía meter por el corazón, y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor que me hacía dar aquellos quejidos, y tan ecesiva (sic) la suavidad, que no hay desear que se quite. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento. Por mucho menos mandó la Inquisición gente a la hoguera.


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