jueves, 16 de julio de 2015

Grexit

"Exitus" es salida en latín, con lo que nos encontramos con el caso curioso de que es el inglés, una lengua no latina, el idioma que ha heredado el término de forma más literal (exit, salida). En castellano en cambio el significado de "éxito" se asocia sólo a una "salida" que ha resultado favorable. Esto pensaba al ponerse de moda estos días el término "Grexit", aludiendo a la posible salida de Grecia del euro (y su vuelta al dracma). Pero claro, ¿el éxito es siempre favorable?. Al final el éxito (y el fracaso, Kipling) más que una salida puede que sea una huida (eso sí, hacia adelante). En cuanto a Grecia y lo más conveniente para su economía, tengo la impresión de que aún cuando dedicara lo que me queda de vida a estudiar el caso, documentándome, comparando opiniones, barajando hipótesis, ¡aprendiendo griego!; aún así no conseguiría entender el problema y formarme una opinión sólida. Así que me ahorro el esfuerzo (vago, hay consenso de que soy algo vago) y me limito a apuntar la sensación térmica de que fuera del euro es muy posible que haga frío.

martes, 30 de junio de 2015

Iceberg

Pronúnciese aisberg, aunque no es que los inventaran los ingleses. De toda la vida los icebergs se han hecho a sí mismos,  con un poco de ayuda de sus enemigos (el agua templada, el aire cálido, la caricia del sol). Cada deshielo ha puesto a navegar su ejército de icebergs. Antes de casi todo hubo icebergs, siempre modestos asomando una décima parte de su volumen (o traicioneros escondiendo su amenaza bajo el agua). Los hay en todas los tonos entre blanco y azul y de todas las formas, siempre que sean curvas. No podía existir un término en castellano para algo que geográficamente no ha coincidido con el idioma. La traducción sería (como sabes) "montaña de hielo". Iceberg es la última palabra que hubiera esperado oír en la boca del Papa. y de hecho no la he oído. He leído que la utiliza en su última encíclica (que es la segunda). Así que en todo caso la ha escrito. El obispo de Roma (lugar que tampoco ha visto jamás uno) mencionando la palabra iceberg. No lo he podido confirmar, pero la pesquisa me ha permitido saber otras cosas. Por ejemplo que en la página web del Vaticano esta encíclica está disponible en ocho idiomas, entre los que no se encuentra el latín (aunque sí el árabe). El título (éste sí en latín) de este extenso documento (calculo unas 90 páginas) es "Laudato si", "alabado seas", y el subtítulo en castellano "sobre el cuidado de la casa común". Le he dado un par de vueltas (no la he leído entera, uf) y no veo el iceberg por ningún lado. Se me ocurre que quizás la mención sea indirecta y diga algo así como "...ésta no es sino la punta del iceberg...". En todo caso sí utiliza muchos conceptos chocantes, para los no iniciados al menos, en un Papa. Un ejemplo "el ciclo del carbono". El Papa Francisco nos exhorta a cuidar la casa común, icebergs incluídos, ¡bien!.

miércoles, 10 de junio de 2015

Entropía revisitada

La entropía es un concepto introducido por un físico alemán (Rudolf Clausius, encantado) que se asocia al desorden. La segunda ley de la termodinámica dice que la cantidad de entropía del universo (y por tanto el desorden) tiende a incrementarse en el tiempo. Confieso que no sabía yo de la entropía, no es una palabra que oyera en mi infancia. La conocí más tarde y me enteré de esa segunda ley, aunque luego la memoria y el olvido me la jugaron... ¿a lo que tendía la entropía con el tiempo era a infinito o era a cero?. Qué empanada... Lo que tiende a cero es el orden, el desorden (la entropía) tiende a infinito, confirmado (aunque sigo teniendo la sensación de que el desorden absoluto puede acabar siendo el orden perfecto). Orden y desorden molecular, sí, pero no creo que sea un disparate extrapolar al orden y desorden en el sentido habitual. Y he ido cayendo en la cuenta de que ése es nuestro triste sino; pasarnos la vida tirando hacia abajo de la entropía, intentando que disminuya. Queremos que todo esté ordenado, casa, aspecto, emociones. Las sociedades más avanzadas (o con mayor nivel de bienestar) ordenan su paisaje, su trabajo, su ocio. El ser humano escenifica un caso particular en la segunda ley de la termodinámica, según el cual en un espacio y en un tiempo restringido es posible conseguir que la entropía disminuya. A eso dedicamos nuestra vida y de esos pequeños triunfos nos alimentamos (por ejemplo, este blog es también una contribución a la lucha contra la entropía). Un caso particular digo, una excepción a la regla, porque a la larga el desorden siempre gana. Tiene sus trucos, por ejemplo una guerra (iba a poner una buena guerra, pero no estoy de humor), o un accidente de tráfico. Siempre me acuerdo de la entropía cuando veo en esos casos imágenes de fallecidos. El desorden (¡el caos!) toma en seguida las riendas. Brazos, piernas y cuellos en ángulos extraños, cómo han perdido los zapatos, o se les ha subido la ropa, cómo aumenta inexorable la (maldita) entropía.

viernes, 5 de junio de 2015

What is Love - The Playmates (1959)

The Playmates eran un trío de Connecticut que tuvieron su gran éxito (un nº 4) en 1958 con "Beep Beep", un tema humorístico (novelty) de composición propia. En el verano de 1959 volvieron a entrar en las listas (hasta el nº 15) con este chispeante "What is Love". Unos años más tarde las Shirelles grabaron su versión, muy diferente pero igualmente disfrutable (y que sólo se publicó en recopilaciones). Los compositores fueron Lee Pockriss y Paul Vance (autores entre otras de "Catch a Falling Star" que cantó Perry Como). Mi agradecimiento a SirBasildeBrush, sobre cuyo video he añadido la letra de la canción.

miércoles, 27 de mayo de 2015

La masa total del universo a día de hoy

Con lo que yo ignoro de lo que la humanidad sabe, bien se podrían llenar tres o cuatro bibliotecas como la del congreso de los Estados Unidos (y con lo que ignora la humanidad tal vez podríamos rellenar tres o cuatro agujeros negros). Aún así me gustaría hacerme una idea del universo físico en el que existimos. El planeta Tierra, bien; el sistema solar, bueno; la Vía Láctea, ya me estoy perdiendo... Y ahora leo un artículo de divulgación y me entero de que la materia tal como la conocemos, lo más o menos sólido, es sólo un 0,4 por ciento de la masa total del universo, con otro exiguo 3,4 por ciento de gas intergaláctico. Lo demás no sabemos qué es (no saben ellos los expertos, y yo menos claro). Para que les cuadren sus cálculos los científicos han deducido que hay una materia oscura ahí fuera (o donde sea). Y resulta que esa materia oscura supone un 22 por ciento de esa masa total. O sea que aún faltan tres cuartos de universo... y los científicos también le han puesto nombre y formulado sus teorías; eso sería energía oscura. De ésta renuncio a decir nada porque ya me voy haciendo una idea, una idea de lo poquísimo que sabemos e incluso de lo poquísimo que suponemos. Pues eso.

martes, 19 de mayo de 2015

Sobre las cosas

En nuestras relaciones con el mundo, con la vida, libramos una eterna batalla con las cosas. Los objetos, nacidos del ingenio del hombre, pugnan desde nuestra edad más temprana por imponernos su ley, apoyándose casi siempre en otra ley, la de la gravedad; es una lucha que se rige más por la física que por la ética, aunque personalmente no descarto que exista algún tipo de inteligencia moviendo sus hilos en un segundo plano. La mano de un bebé blandiendo un sonajero podría representar ese primer choque, esa primera puesta a prueba, esa primera lección inflingida por un objeto sobre un ser humano, cuando al hacerlo sonar el bebé se golpea a sí mismo. A lo largo de la vida, detrás de la trama de relaciones humanas que urdamos, estará siempre esa otra trama soterrada de nuestras relaciones con las cosas. El lugar del inocente sonajero lo ocupará un ejército de objetos, desde los más simples, un vaso, un lapicero, una alfombrilla, hasta los más sofisticados, un coche, un ordenador, un teléfono móvil. La única forma de enfrentarse a este ejército es no menospreciándolo y dedicando nuestra inteligencia y nuestro tiempo a mantener el tipo dignamente frente a él. Mantener el tipo, porque la guerra nunca la ganaremos, eso por descontado. Así debemos poner exquisito cuidado en las pequeñas tareas y tratar con esmero cada objeto. Las prisas y la falta de atención nos acarrearán penosas consecuencias. Así se derrama café sobre la camisa limpia, o se nos pierde una llave o golpeamos el coche contra una columna del garaje. De nada vale achacarlo a la mala suerte, a que todo nos sale mal, a una conjura en nuestra contra; nada más lejos de la realidad, ésa que muchas veces no queremos ver. Somos nosotros y solo nosotros los que con nuestro descuido y vagancia, o dejándonos llevar por el mal genio, las (estúpidas) prisas o la arrogancia de creernos infalibles provocamos un desastre tras otro. Aunque las cosas, en principio, no sientan ni piensen, afrontemos cada tarea con mimo, tomándonos el tiempo preciso, dejando a un lado otras preocupaciones, en un estado de ánimo apropiado y, me atrevo a decir, demostrando respeto y cariño hacia cada pequeña cosa. Como si cada una fuera un preciado recuerdo familiar. Solo así conseguiremos una (nada desdeñable) armonía con los objetos que nos hará más fácil la vida.

jueves, 7 de mayo de 2015

Primavera

Ya es primavera en todas partes del hemisferio norte y malditos sean los sitios (los centros comerciales) en los que se adelantó. En medio de la globalización, la crisis interminable y remontando el cambio climático (cual salmón) aparece la primavera y nos da vida con su frescura, sus aromas y su luz. Brillan los verdes de la primavera y nadie debería mancharlos en un reclamo publicitario o en un slogan político (incluso en una canción pachanguera). Ya está aquí la primavera para hacernos borbotear (modestamente) la sangre.