jueves, 21 de abril de 2016

A pesar de todo

Digo yo que es estupendo que los políticos sigan discutiendo infatigables y haciendo sus campañas y formando, o intentándolo, sus gobiernos (o sea los nuestros). A pesar de los papeles de Panamá (Panama papers, aliteración en varios idiomas), a pesar del peinado de Hillary Clinton (explicación: ya avisó hace tiempo Hillary que todos los doctorados del mundo eran, por desgracia, accesorios en una mujer si no acertaba con el peinado. Sólo por ese acierto visionario le votaría), a pesar de todos los Frank Underwoods (los tramposos), ¡a pesar de todo!. A pesar de todo no estoy de acuerdo con la perenne matraca del "todo va mal", "todo el mundo roba", "sólo quieren el poder". Reconozco que es difícil sustraerse al "quejío" general y lo habitual, yo incluido, es unirse al coro de supuestos sufridores (aliteración mía); pero quiero aprovechar que nadie me escucha (en el sentido físico) para recordar que, después de todo, los sistemas políticos más o menos democráticos tienen su aquel. Me atrevo a asegurar que hay mucha gente honrada (incluso políticos). Todo va bastante mal, sí, pero podría ir peor.

martes, 5 de abril de 2016

Cambio de coche

My car. Poseo un coche, tipo familiar, con sus buenos miles de kilómetros y sus buenos años de antigüedad (no voy a poner "edad" a esa cosa inanimada). Acabo de pasar la ITV. Digo, la acaba de pasar el coche. O sea, acabo de llevar el coche a que pase la ITV (ya que no sabe hacer nada solo). He tenido un pequeño contratiempo porque cuando el empleado me ha dicho que pise a fondo el acelerador, una densa nube de humo negro procedente del tubo de escape ha ocultado el sol. Fallo grave. De vuelta al taller (donde diligentemente acababa de pasar la revisión) me explican que es normal en coches diesel, que el truco es acelerar previamente unas cuantas veces lejos de las miradas curiosas de los técnicos de la ITV. Cuando el humo negro ha remitido lo suficiente ya puedes pasar la inspección sin problemas. Me pregunto si debería comprar un coche nuevo y valoro la posibilidad de adquirir uno de segunda mano. Un vecino lo hace como norma y siempre conduce un coche de alta gama. Un BMW o así. Me hace cierta ilusión conducir un BMW. Claro que un BMW de segunda mano resulta que cuesta parecido a otro más modesto nuevo. Ahora bien, ese modelo más modesto de segunda mano puede costar la mitad que el mismo modelo nuevo. Eso sería un ahorro, sí señor. Aunque, me acabo de dar cuenta de que lo puedo conseguir más barato. Gratis de hecho. Me voy a vender a mí mismo mi coche actual por una cantidad simbólica de un euro (si no sería una donación con vete a saber que implicaciones en mi declaración de renta). Así seré el feliz poseedor de un coche de segunda mano de gama media, con la ITV al día y sin gastar un euro. Bueno gastando un euro simbólico.

lunes, 21 de marzo de 2016

I'm Hurtin' - Roy Orbison (1960)

Roy Orbison había tenido su primer éxito ese mismo año con "Only the Lonely" (un número 2 en las listas). En su dos siguientes singles repitió fórmula (voz operística, coros onomatopéyicos y amores perdidos) con otros dos temas compuestos al alimón con Joe Melson "Blue Angel" (número 9) y este "I'm Hurtin'" (número 27). Resumiendo: Dum dee dum dee dum ooh yeah yeah!!
El video original, al que he añadido la letra, es obra de "grizzlyten".

martes, 8 de marzo de 2016

Hablando del tiempo

Algo tuvo que fallar para que el idioma castellano (o sea éste) no consiguiera tener dos palabras distintas para el tiempo que hiere y huye y el tiempo de lluvia, viento y luz. Mira el inglés con su "time" y su "weather", dos términos distintos para dos conceptos que poco tienen que ver, más allá de que el tiempo atmosférico es cambiante por definición a lo largo del otro tiempo (la variable tiempo de la física). El tiempo que hace y el que hará mañana (digamos el tiempo dos) me preocupa lo justo. Es el otro, el uno, el que es un misterio a poco que  nos pongamos a cavilar sobre él. Sus (no)límites, su esencia, su irreversibilidad. Cuando oigo los comentarios habituales sobre el tiempo dos (weather) me suelo acordar del tiempo uno (time) y se me ocurre que será un síntoma de que maduramos como sociedad cuando en los ascensores hablemos del tiempo uno (time), como sin duda sucede en Escandinavia (sociedades avanzadas) donde hablar del otro tiempo es irrelevante (nieva y hace frío...) y lo natural es comentar, con Kirkegaard, que "el instante es un tiempo sin tiempo" o reflexionar, mientras llegamos (llegan) al quinto piso, sobre la flecha del tiempo o preguntarse si son equiparables los dos abismos insondables del tiempo pasado y del tiempo futuro o especular si puede llegar el momento (en un nuevo Big Bang tal vez) en que la química cambiara las leyes de sus reacciones y éstas sucedieran exactamente al revés que ahora y como resultado el tiempo comenzara a su vez a correr frenético hacia atrás durante una buena miríada de eras.

sábado, 13 de febrero de 2016

Una palabra a tiempo

Soñamos lo que comemos. En los sueños se nos desordenan las instantáneas del día, se nos mezcla todo y producimos una ficción esclarecedora o un galimatías estomagante (o más bien algo entremedias). He soñado que estaba angustiado. Un malestar general por vagos motivos no especificados aunque intuidos. En medio del desasosiego veía una palabra que se me antojaba mi tabla de salvación. La palabra estaba escrita con mayúsculas de imprenta, suspendida en medio del sueño. La palabra era LEPIDÓPTERO. Era el bálsamo que necesitaba, seguro, aunque se me hacía raro. ¿Lepidóptero?. No me dice mucho, pensaba en el sueño, algo que ver con mariposas, ¿no?. Las mariposas son lepidópteros. Las mariposas son positivas. Las mariposas ayudan. O mejor, las palabras son positivas. Para las situaciones angustiosas agárrate a una buena palabra, aunque de primeras resulte desconcertante (como lepidóptero). Las palabras ayudan.

sábado, 6 de febrero de 2016

Lo que he aprendido hasta hoy

Con nueve años, en ingreso de bachillerato me dieron mis primeras lecciones de inglés. Eso fue hace mucho. Eso fue hace unos cuantos planes de educación. Supongo que nueve años es una edad tardía para empezar con el inglés. Entonces aprendimos de memoria unas cuantas preguntas y respuestas. "What is your name?", "where do you come from?", "do you speak english?". La respuesta a las dos primeras había que individualizarla, para la tercera no. El profesor te preguntaba, "do you speak english?" y la respuesta inmediata, la respuesta que nos convertía en pequeños lores (o loros, en fin), en sofisticados conocedores de idiomas, la rápida respuesta era "yes, a little". Es curioso. Puede que entonces la respuesta no fuera la apropiada. Quizás debería haber respondido algo así como "not really", pero con el tiempo, a lo largo de los años, resultó más y más ajustada a la verdad. "Do you speak english?", "yes, a little". Hablaba (y hablo) un poco de inglés. Cada vez más (y tengo títulos, my friend), pero nunca me ha parecido que el "yes, a little" dejara de ser la mejor respuesta a la pregunta. Y sospecho que lo mismo pasa en otras áreas del conocimiento.

lunes, 18 de enero de 2016

¿Tú ya me entiendes?

"Malentendido" no es gran cosa como palabra. Parece un apaño de última hora. Las palabras básicas, de primera necesidad, debían de estar ya inventadas cuando surgió de pronto la urgencia de poner nombre a un concepto que se había pasado por alto (lo que vendría a confirmar la sospecha de que los antiguos era más ingenuos que nosotros). Y así se recurrió a la chapuza de crear una nueva palabra por el macarrónico procedimiento de juntar dos antiguas. Y de "mal" (palabra negativa donde las haya, sólo superada por "no") y "entendido" (palabra esperanzadora, positiva) surgió este "malentendido" (que se queda en un terreno moderadamente pesimista). Y es que el concepto es imprescindible, insoslayable: se trata del resultado natural de cualquier intercambio de información entre dos (o más) seres humanos. Ese resultado es siempre, lamento decirlo, un malentendido. ¿Por qué es así?. Pues porque no podía ser de otra forma; cada mente humana tiene su experiencia previa, su visión del mundo, su sistema de conexiones neuronales y cada una entiende el mismo fenómeno de forma diferente. Luego claro, todo tiene matices y podríamos hacer una clasificación de pequeños malentendidos, malentendidos habituales (de ración) y grandes malentendidos. Cuando son pequeños los malentendidos (sutiles diferencias de apreciación del fenómeno) suelen pasar desapercibidos y son compatibles con la convivencia armoniosa. Incluso los malentendidos standard no dejan de ser simplemente molestos (he pedido un cortado y el camarero me ha sacado un descafeinado). Son los grandes malentendidos los preocupantes, el origen de muchos males (que quizás se podrían evitar si asumiéramos que el malentendido es lo habitual y no la excepción) Sin embargo es curioso el hecho de que un gran malentendido no siempre tiene efectos negativos. ¿No puede ser que un gran amor, una larga relación de pareja, sea el producto de un gran malentendido que dura y dura y dura?.