miércoles, 24 de junio de 2026

Exceso de velocidad

    La lista de ansiedades es infinita. La última de la que he tenido noticia es la denominada FOMO, las iniciales de Fear of Missing Out, el miedo de perderse algo. Es la preocupación porque, sin saberlo tú, otros se estén divirtiendo o teniendo experiencias o ganando dinero fácil (ilusos). Un síntoma es el uso compulsivo del móvil.
    Primo hermano es el miedo de (que existan) mejores opciones, FOBO. Fear of better Options, temor de no estar haciendo lo más indicado. Estar atento a todo es imposible, y no darse cuenta una forma de autoengaño. Para contrarrestar también existe la saludable JOMO, Joy of Missing Out. la satisfacción de vivir al margen (de las redes sociales).
    Justo ayer, J., músico y poeta, avisaba de lo nada fiables que son esas redes, e internet en general, a la hora de evaluar el trabajo artístico (un tema musical, por ejemplo). Todo es fake y manipulación. Intereses turbios inflan audiencias y número de likes e ignoran obras mejores. No hay que hacer caso.
    En otros aspectos de la vida también pasa, con algunas excepciones —espacio publicitario— como la de este blog de la línea clara que quiere ser un lugar sombreado de descanso, en medio de tanta contaminación, con su manantial de agua fresca y la hierba verde recién cortada —fin del anuncio.
    Pensando en estos tiempos frenéticos, imagino la vida en cualquier pueblo de hace un par de siglos (no hace tanto): las noticias de la capital llegaban con retraso y desvaídas; las noticias del extranjero no llegaban. Para hablar con un semejante había que tenerlo delante. Allí cada uno se enfrentaba con la naturaleza y consigo mismo. No les quedaba tiempo para angustiarse.

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