Ya hemos pasado la primera ola de calor del año; en mayo, qué flores ni qué leches. Un factor agravante es verlo en las noticias. Bastante dura es la vida para encima leer sobre ello, le dijo una cuñada a Doris Lessing. Bastante calor se pasa para encima verlo en la tele, digo yo.
Una ola de calor, unas lluvias persistentes con desbordamiento de algún río, ciclogénesis explosivas ; vamos, cualquier fenómeno atmosférico que se salga de lo cotidiano es suficiente para que las vueltas de tuerca a la “noticia” ocupen la mayor parte del informativo, digamos un ochenta por ciento (y no es más por los deportes, que es la única sección que se salva de la debacle).
Ese día, no pasa nada más en el mundo, no hay guerras, ni inflación, ni polémica judicial, ni pateras. Tras los titulares en los que se destaca la truculencia del fenómeno vendrá la explicación de algún meteorólogo o asimilado. A continuación las declaraciones de un responsable de los servicios de emergencia para dar paso a las conexiones con los reporteros desplazados a distintos puntos del territorio que dan cuenta de la situación exacta del fenómeno en cada rincón del mapa (para mí que hay una tendencia a inflar el dato con la intención solapada de aumentar la audiencia).
No faltan tampoco las declaraciones de un buen número de ciudadanos. Las respuestas no tienen desperdicio (o sea, son todo desperdicio). Ejemplos reales de esta última —por poco tiempo— ola de calor: Hace un calor que te mueres, no recuerdo algo así en mis noventa años de vida, hay que ventilar bien de noche y luego encerrarse en casa, aquí en la playa con la brisita no se está tan mal...
No hay comentarios:
Publicar un comentario