domingo, 23 de agosto de 2026

Yidis, tres apuntes

    Nadie mencionó el yidis en toda mi “etapa formativa” (esta expresión me suena un poco ridícula pero hay que reconocer que es útil). Supe de su existencia bastantes años más tarde, de modo tangencial y enigmático. Al parecer el yidis era una lengua que hablaban los judíos. Desde entonces he sentido interés por ese idioma; más sobre sus circunstancias que sobre el lenguaje en sí, que desconozco por completo (además, se escribe en caracteres hebreos). Ahí van los tres apuntes:
    Este idioma semidesconocido tuvo una influencia notable en la obra de Franz Kafka. El escritor conoció el teatro en yidis en Praga, a principios del siglo XX, y quedó fascinado. Estudió su gramática, hizo una gran amistad con el actor principal, fue un habitual en las representaciones y se enamoró de forma platónica de una actriz.
    A mediados del siglo pasado The Barry Sisters (dos rutilantes hermanas de apellido original Bagelman) se hicieron un hueco en la escena jazz y swing de Estados Unidos interpretando canciones en yidis, entre ellas Bei Mir Bistu Shein (adaptación fonética del yidis בײַ מיר ביסטו שעהן, en español "Para mí eres hermosa") compuesta para una comedia musical en ese idioma en los años treinta. La versión en inglés fue el primer éxito de las Andrew Sisters y el tema devino en un clásico de la música swing.
    En 1978 el Premio Nobel de literatura fue otorgado a Isaac Bashevis Singer, un prolífico escritor en yidis nacido en Polonia y emigrado a Estados Unidos huyendo del nazismo. Yentl der yeshive bokher es una de sus historias; cuenta las peripecias de una chica que se viste de hombre para poder estudiar en la yeshivá, la escuela judía tradicional. Basándose en ese cuento, en 1983, Barbra Streisand, ella misma con raíces familiares de esa cultura, dirigió y protagonizó la película musical Yentl.

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