En la vida de cualquier persona, o en la de algunas al menos, detrás de las rutinas cotidianas, hay un anhelo latente por entender el sentido de la existencia. Pasa el tiempo y los afectados por este prurito acumulamos poco a poco distintos puntos de vista que van dando forma a nuestras desvaídas impresiones.
Que nunca se deja de aprender es una verdad incontestable, casi tan obvia como el hecho incontrovertible de que nadie aprende nunca nada; como ya estableció Sócrates en su momento. Voy a intentar explicar esta aparente contradicción con un símil de piedras preciosas; no se me ha ocurrido otra cosa, lo siento.
Las nuevas ideas que vamos adquiriendo, con deleite, según las leemos en un libro, las deducimos de una película o de la observación directa de la vida; esos destellos de clarividencia que nos iluminan, a menudo resulta que no son gemas auténticas sino simples cuentas de colores.
Perseverando, llega el día en que enmendamos alguno de estos errores y entre las baratijas encontramos una piedra semipreciosa como el jade, el topacio o la aguamarina. No olvidemos que esa joya es la representación —estamos en pleno símil— de un hallazgo que ayuda a dar cierto sentido a la vida. Contemplaremos, pues, la pieza satisfechos, conscientes de su valor relativo. Más adelante, con un poco de suerte, descubriremos otra aún mejor que tasada por un perito, seguramente un filósofo, será declarada una auténtica piedra preciosa como el rubí, la esmeralda o el zafiro.
Nos felicitaremos entonces por todo lo que hemos aprendido con los años, los libros, las películas, las conversaciones y los talleres de literatura; sin dejar por ello de soñar con la posible aparición futura de otra piedra aún más valiosa, quien sabe si un diamante perfecto, conscientes de que en el fondo —porque no somos tontos del todo— nadie nunca llega a poseer ese diamante extraordinario y quimérico que está fuera de nuestro alcance y que, probablemente, ni tan siquiera exista; y respecto al cual, por cierto, me gustaría saber qué pudo decir Sócrates, si es que dijo algo.
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