lunes, 15 de julio de 2019
Fake life
No me engaño, no me engaño, no quiero engañarme, me niego (a engañarme). Como deseo (difuso) no está mal. Sobre mi vida (ya, que no te importa, a mí la tuya tampoco), sobre los afectos y las amistades (sobre los amores, uau). No quiero cargar de pasas mi cake, reconozco que es un bizcocho a secas. Me estoy confesando aquí pero sin irme de la lengua, no names, no real events. No por eso (no por no engañarme) voy a ser menos feliz (o infeliz). Pero, siempre hay un, dos o tres peros. O cuatro o cinco (¿esto es un monólogo, un soliloquio, un desahogo o un nada?). Lo he escrito antes, o por lo menos lo he pensado, las vidas humanas se cuentan por fracasos. Tantos fracasos, tantas vidas. El que no está convencido es un iluso (o un sabio). Asumido esto debo aprender a mirar con simpatía esos fracasos que, vaya por dios, son más pequeños que el mío, ¡son tantos! ¿Y si me estoy engañando y soy un triunfador? Afortunado soy, eso seguro, creo. Un afortunado fracasado que no quiere engañarse, pero (pero, pero) ¿cómo saber la medida exacta de mi fracaso? Nunca la sabré. Y tu vida me importa un poquito.
martes, 9 de julio de 2019
Two Faces Have I
Jano era un dios romano que se representaba con dos caras. Digo era y pienso que tanto era entonces como es ahora (y como fue antes). Vamos que no era. Tener dos caras es sonreír a alguien y luego criticarle (mirando para el otro lado). No estoy seguro (no tengo ni idea) de si los romanos interpretaban esas dos caras de Jano de ese modo. El legado de Jano hoy es el nombre del primer mes del año, enero (january en inglés). "Two Faces Have I" , tengo dos caras, no lo dijo Jano, es una canción publicada en 1963 compuesta por Twyla Herbert y Lou Christie e interpretada por el segundo. Una exhibición de falsete con ritmo que a ratos me parece jamaicano. Two Faces es otra canción de 1987 de Bruce Springsteen (parece que le inspiró la de Lou). La letra profundiza en la idea de las dos caras, la que ríe y la que llora, la que acaricia y la que hiere. Eso quería decir, tengo dos caras (aunque aquí procure enseñar solo una). Tú también las tienes, no te hagas el longuis. Todos las tenemos. La segunda es la que nos preocupa, esa que dice Bruce "does things I don't understand", hace cosas que no entiendo, "makes me feel like half a man", me hace sentir como medio hombre. Las dos caras de la moneda... se aplica a todos y a todo, no te olvides.
lunes, 24 de junio de 2019
In the Still of the Night
Desplazarse a ochenta kilómetros por hora es antinatural para el ser humano. Eso pensaba conduciendo de noche de vuelta a casa. Una noche oscura en la que la luz, también antinatural, de los faros del coche iluminaba el camino de modo muy conveniente. Solo, de noche, sentado en un invento al que no me explico como nos hemos adaptado cuando cualquier pequeño cambio requiere generaciones, cientos, miles de años de evolución. Nadie más en la carretera, atravieso un paraje a todas luces (a la luz de los faros) deshabitado. Por un impulso, seguramente atávico, apago las luces del coche. Quiero comprobar lo oscura que es la noche y el resultado es una negrura deslumbrante (toma oxímoron) y un vértigo instantáneo. Desearía esperar unos segundos y comprobar si mis ojos se van adaptando y puedo ver algo, sombras de árboles, el cielo estrellado. Pero a ochenta kilómetros por hora no puedo hacerlo, en décimas de segundo vuelvo a encender las luces. La carretera sigue en el mismo sitio y estoy solo. Nadie me ve. Ni me oye, así que es un buen momento para pegar un grito. O cantar algo. Dicen que no mueres (en cierta forma, claro) mientras alguien piense en ti. Si ahora mismo, mientras conduzco de noche, nadie está pensando en mí, ¿seguro que estoy vivo? ¿existo de verdad?
miércoles, 5 de junio de 2019
Mientras tanto
"El sonido más dulce del mundo para cada persona es el de su propio nombre", Dale Carnegie. Así somos, sí.. He encontrado la frase cuando buscaba cómo se pronuncia Camus en francés (algo intermedio entre Camí y Camú). Albert Camus escribió que el único problema filosófico verdaderamente serio es el del suicidio. Viene a cuento porque "es noticia" que aunque sea tabú en nuestra sociedad la gente se suicida. O mejor dicho hay gente que se suicida. Viendo los paneles que han puesto en el paso alto sobre la autopista, yo pensaba que eran para que nadie se caiga y resulta que son para que nadie se tire. No soy quien para decir nada al respecto y si hablo es porque tengo boca (y si escribo aquí es porque tengo internet). Por un lado, como decía un amigo, "para vivir así, mejor no morir"; y por otro, como decía Raphael, "¿qué sabe nadie?". Que la vida es absurda (por incomprensible) no hay duda y otra prueba más es la importancia del nivel de litio en un organismo. El suicidio, se me ocurre, es un acto dramático innecesario. Un acto, porque exige acción, un indolente procrastinador no se suicidará nunca. Si suicidarse fuera tan fácil como apagar la luz (nótese el sutil símil) la tasa subiría, sin duda. Dramático, porque no hay mayor drama en esta vida que ese paso de ser a no ser (uno quiere ser original, pero...). E innecesario, porque, amigo, solo estás adelantando lo inevitable. La vida nos va a "suicidar" a todos tarde o temprano. Mientras tanto vuelve a pronunciar mi nombre, haz el favor.
miércoles, 22 de mayo de 2019
Por la paz
En un recorte antiguo, creo que es una entrevista que le harían cuando recibió el Premio Nobel (de literatura), leo el titular, esta frase puesta en los labios de Patrick Modiano: "Nunca consigo escribir lo que quiero decir". Modiano, Premio Nobel, bien dicho. Otras dos cosas difíciles de conseguir, la predicción y el buen juicio. Me refiero a predecir y juzgar (me cuesta escribir lo que quiero decir). La predicción es complicada, sobre todo la del futuro (cita atribuida a Niels Bohr, no está claro que lo dijera). Lo mismo pasa con el juicio referido a los demás. Más accesibles (pero de dificultad no desdeñable) son la predicción concerniente al pasado y el juicio aplicado a uno mismo, no solo eso, sino que ademas es conveniente y recomendable poner interés y empeño en conocer el pasado y en conocerse a uno mismo. En cuanto a predecir el futuro y juzgar a los demás, mejor abstenerse. Nunca sabremos todas las circunstancias, ni para deducir lo que pasará mañana, ni para sentenciar o absolver un comportamiento. Y aún conocidas, recuerda a Modiano, puede que nos falte sabiduría. Más que nada lo digo por la paz.
viernes, 17 de mayo de 2019
Un día lluvioso en primavera
"¡Qué gran momento para estar vivos!", dijo. No dijo "vivo", dijo "vivos", esa es la clave. También dijo (o dijo otro), "la etimología es mi gran pasión". Ahí ya, hay opiniones. No está mal la etimología, no deja de ser una forma de navegar (de zambullirse, de aventurarse) en el mar de las palabras. Aceptamos etimología como bastón de ayuda para adentrarse en una frase procelosa. "Procelosa", de "pro" estar a favor y "celosa" que pone mucho celo, interés. Falsa prima etimológica, nada de eso (en la etimología hay mucho inventor frustrado). "Procelosa" viene de "procella", tormenta en latín, con el sufijo de abundancia "oso". Detrás de cada palabra hay otra(s) palabra(s). Detrás de cada ser vivo hay una gran pasión (o una pequeña pasión). La etimología de "pasión" no le hace justicia. "Pasión" indica un estado pasivo, lo contrario de la acción. Sentir pasión (etimológicamente) es padecer. No dejes que la etimología ciegue tus ojos. Sentir pasión es estar vivos, y desde luego hoy es un gran día para estarlo.
miércoles, 1 de mayo de 2019
Biblioteca personal
Bricolaje intelectual, cómo formar tu biblioteca personal. Empiezo por confesar que la principal característica de mi biblioteca personal es que no tengo biblioteca personal, o por lo menos nada que merezca tal nombre. Me gustan los libros (siempre me han gustado) y me gustan las bibliotecas personales, pero yo no tengo una. En este tema tengo el corazón dividido. Por un lado me encanta husmear en cualquier anaquel de libros, por otro ¿para qué coleccionarlos?, una vez leído que viva su vida donde mejor pueda y si, en el futuro, se me ocurre volverlo a leer, ahí está la biblioteca municipal (y algunas bibliotecas personales cercanas). Y, bueno, lo confieso, ahí están los libros digitales. Sí, el tacto y el olor del papel, también a mí me gustan, pero puedo pasar de ello sin trauma. Por supuesto tengo libros en casa, pienso que más que la media (la media es muy baja), pero no llegan a la masa crítica a partir de la cual podríamos hablar con convicción de una biblioteca personal. ¿Cuál es esa masa crítica? Yo la situaría en dos paredes (mínimo dos metros de largo) cubiertas de estanterías. Menos de eso no es suficiente, lo siento. En números, digamos 400 libros. No vale cualquier libro. Descártense regalos de la Caja de Ahorros, libros de cocina, de rutas turísticas, anuarios, la historia del Athletic y el libro Guinness de los récords. Y similares, ya ves por donde voy. Se trata de reunir los libros que te han gustado y los que crees que te podrían gustar. Ya se entiende que no tienes por qué habértelos leído todos (por definición un lector nunca podrá leerse toda una biblioteca), pero sí bastantes. Un buen número en esa cifra de 400 sería haber leído el cincuenta por ciento, 200. A medida que la biblioteca crece este porcentaje, por lógica, disminuye. Mi biblioteca personal ficticia sería sobre todo literatura, con sus variaciones novela, cuento, diarios, memorias, hasta algo de poesía (ya, que no doy la talla, es cierto). Luego en plan testimonial habría también historia, filosofía, biografías y alguna cosita más. Espero que estas indicaciones te hayan servido de ayuda para montarte en casa esa biblioteca personal que, sin duda, mejora el aspecto de cualquier hogar. La semana que viene en Bricolaje intelectual haremos una comparativa de religiones.
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