sábado, 30 de marzo de 2019

Ese otro universo

Ayer le oí decir a una chica por la calle "me he pasado la noche haciendo el examen de matemáticas", soñando entiendo. Esta noche la he pasado yo dándole vueltas a una canción. Esa que empieza "de todas las mujeres que habitan en mí, juro que hay algunas que yo ni conozco". Me pasa lo mismo con los hombres y, qué demonios, las mujeres que habitan en . Porque dentro de cada uno tenemos hombres y mujeres en diversas proporciones (menos machoman que tiene una variedad no muy amplia de impresentables, todos muy masculinos). Pensaba esto en el desayuno con el pan tostado en la mano y ha estado a punto de escapárseme y me ha surgido la eterna pregunta, ¿hubiera caído por el lado de la mantequilla (sic) o por el otro? Murphy, Murphy, qué bien conocías al género humano. Debería existir un mundo paralelo donde se cumpliera una ley de Murphy in reverse, o sea una ley que dijera "si algo puede ir bien, irá bien". Me he ido comiendo el pan con margarina y mermelada y como última reflexión para romper el ayuno me he preguntado qué pasa con los sueños de los que no nos acordamos al despertar: los exámenes que hacemos, las canciones que cantamos, las mujeres que besamos, los poemas que escribimos; todas esas cosas que seguramente en el otro universo hacemos despiertos.

miércoles, 20 de marzo de 2019

The Man Who Shot Liberty Valance - Gene Pitney (1962)

No sé por qué el título se ha traducido como "El hombre que mató a Liberty Valance", cuando stricto sensu sería "El hombre que disparó a Liberty Valance". En todo caso la melodrámatica interpretación de Gene Pitney (a la edad de 22 años) de este tema original de Burt Bacharach y Hal David fue un gran éxito y es desde entonces todo un clásico del Oeste. Lo curioso es que no se incluyó en la banda sonora de la película de John Ford del mismo título, no está claro si porque a Ford no le gustó (demasiado pop) o por falta de acuerdo entre compañías. En la película aparecían los buenos, John Wayne y James Stewart, la chica, Vera Miles y el malo, Lee Marvin como Liberty Valance, y aunque la canción dice que "el hombre que disparó a Liberty Valance fue el más valiente de todos" no sabría decir a quién se refería,porque (spoiler) le dispararon los dos...

lunes, 11 de marzo de 2019

Flat Earth

La tierra es plana (y la frase es redonda). Hay una conspiración para hacernos creer que la tierra es redonda. "La tierra es redonda" es una frase plana. La tierra es plana y si nos ponemos a caminar, y navegar algún tramo, acabaremos llegando a la Tierra Media, y preguntando, preguntando a la Comarca y Hobbiton. Tener fe es creer lo que no vemos, y, la verdad, vemos tan poco que hay que tener mucha, mucha fe. Hay que tener fe y ganas para creer en las conspiraciones. Se me antoja más difícil que la NASA simulara la llegada a la luna (y ya puestos que la tierra es redonda) que llegar a la luna de verdad. Las conspiraciones requieren un esfuerzo de tiempo, inteligencia, coordinación, constancia totalmente desproporcionado con el objetivo, porque, vamos a ver, la tierra es plana, vale, ¿y qué?

viernes, 1 de marzo de 2019

Una buena norma

"Hondo" es un western de 1953. Hondo Lane (John Wayne) es un correo de la caballería americana en medio de una revuelta apache. Hay buenos diálogos y los indios no salen mal parados; aunque no desdeñan cortar unas cuantas cabelleras queda claro que los que rompen los tratados son los blancos (y se dice que en su lengua no existe la palabra "mentira"). Un perro, Sam, acompaña al duro Hondo y este recalca: no es mío, viene conmigo. Hay una idea recurrente que Hondo repite hasta tres veces. La primera cuando Mrs Lowe quiere despertar a su hijo Johnny (Lee Aaker, ¡el cabo Rusty de Rin Tin Tin!) para que se despida y Hondo le dice que no hace falta, que los chicos crecen mientras duermen, pero que haga lo que quiera (but you do what you want to). La segunda es cuando Johnny le pregunta: ¿puedo jugar con Sam ahora? y le responde: te he dicho dos veces que no, pero haz lo que quieras (but you do what you wanna do). La tercera es ya la definitiva, y se explaya un poco más. Es cuando le recomienda a la señora Lowe (Geraldine Page) que no se quede en su rancho sola con su hijo, y termina filosófico: Well, a long time ago I made me a rule, I let people do what they want to do (Bien, hace mucho que me puse una norma, dejo a la gente hacer lo que quiera hacer). Desde que vi la película hace unos meses me viene a menudo esa idea a la cabeza, por ejemplo cada vez que un político de la oposición declara que "lo que el presidente (president, lehendakari) tiene que hacer es tal o cual"... digo yo que hay que dejar al presidente hacer lo que quiera hacer, y el opositor podrá opinar lo que él haría y esperar a ser presidente para hacerlo. Como pensaba Hondo, que tenía una parte india.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Cifras y letras dentro de un orden

Hace poco un amigo me dijo que él era de letras y no sabía contar hasta cien. Claro que sabe, ¡no va a saber!. Pero, bueno, es cierto que no le van los números. Para compensar le van muchísimo las palabras. Yo soy de ciencias, oficialmente, pero en la vida cotidiana soy bivalente o mixto o como se diga (pero de perfil bajo en todo caso). La prueba de mi congenialidad con las letras, y que pongo sobre la mesa del jurado como evidencia número uno, es este blog que nos contempla. Pero no puedo negar que, no sé por qué, tengo tendencia a cuantificar o medir la realidad. Por ejemplo a calcular los euros que gasto para hacer cien kilómetros con el coche o cuántas páginas de un libro leo en una hora o a contar las plazas de un aparcamiento o las galletas que entran en un paquete, Eso sí, limitándome a usar las cuatro viejas y buenas reglas. Al enterarme de que también había números negativos fruncí el entrecejo y cuando supe que también había números imaginarios y su unidad era la raíz cuadrada de menos uno tuve que resistir la tentación de decirle al profesor: ¿no lo dirá en serio?

lunes, 4 de febrero de 2019

La verdad de Caronte

Dice Canetti que escribir implica siempre esperanza. Bueno, esto es escribir, ¿no?; me place Canetti, muy bueno lo tuyo (a ver si te leo). Además de dar esperanza otra misión de los escritores es contar (o cantar) las verdades del barquero. Cuenta Javier Cercas que charlando con un amigo sobre los requisitos a cumplir para que una sociedad resulte medio decente han llegado a la conclusión de que hay tres figuras que son imprescindibles: la figura del maestro, la del médico y la del que dice "no". Cercas apunta sobre todo a la tercera, a ese Pepito Grillo que cuando todos tiran por un lado se sube a una silla, pega un grito y cuando se vuelven a mirarle dice "¡no!, es por el otro lado". Sin duda esa voz es, o sería, necesaria, pero mi duda es cómo sabríamos reconocerla (con tanto visionario diciendo que ¡no! y que ¡sí! y que ¡según!). Pero lo que quería comentar se refiere a las otras dos figuras previas, al maestro y al médico (si son mujeres mejor que mejor). Dice Cercas que el maestro nos enseña a vivir, y sí, no puedo estar más de acuerdo. Llevo un tiempo, bastante, pensando que todo es cuestión de educación, Si no nos educamos, si no aprendemos a vivir, todo irá mal (o irá peor). Y dice seguido, y esto es lo que de verdad me llama la atención de la teoría, que el médico nos enseña a morir. Algo sospechaba. La respuesta a la pregunta "¿qué hace el médico?" suele ser "curar", o matizando "intentar curar", y la sensación que percibo en el ambiente es que cada muerte se ve, en parte, como un fracaso del médico. Me parece a mí que andamos despistados, que cuando se habla de tasas de supervivencia nos olvidamos, a propósito, de que la tasa de supervivencia a un poco más de plazo es cero (médicos incluidos). El maestro enseña a vivir y el médico a morir, así debería ser, ¿ya lo saben ellos?

miércoles, 16 de enero de 2019

Familia

Puede que "hablar de alguien" y "hablar mal de alguien" sean expresiones sinónimas. Algo que les pasa mucho a los escritores, y así lo confiesan en sus libros, es que cuando hablan de la familia los aludidos (padres, hermanos, primos, tíos, sobrinos) se enfadan. A ver por qué tenía que ir contando eso, y que además no fue así para nada. Me parece que el comentario más inocuo puede molestar. Si alguien escribe, "el primo Juan tenía un sarpullido que le hacía rascarse continuamente el sobaco", apuesto a que el primo Juan se molesta. Y no digamos si se menciona un defecto (¡y hasta yo tengo defectos!). Si "hablar de la familia" es lo mismo que "hablar mal de la familia", es porque me temo que no existe la familia perfecta. Cada familia tiene sus propios demonios (familiares). Una familia perfecta sería la única de la que un escritor podría hablar sin que se le enfadara algún pariente, y aún así no estoy seguro del todo.