jueves, 18 de agosto de 2022

Cosas que mejoran

    No sé si alguien se acordaría de Tom Ewell si no hubiera actuado junto a Marilyn Monroe en la película de Billy Wilder “La tentación vive arriba” (que repusieron el otro día). En aquella época, 1955, los títulos no se solían traducir; alguien se inventaba uno nuevo para atraer más espectadores. A veces los resultados eran discutibles; como en el caso de “Colorado Territory” que se distribuyó como “Juntos hasta la muerte”, todo un spoiler, a quién se le ocurre, porque los dos protagonistas al final, efectivamente, mueren dándose la mano. En el caso de “La tentación…” el cambio está más justificado porque el original “The Seven Year Itch” es un dicho inglés que alude a una hipotética crisis en el séptimo año de matrimonio y aquí puede que no se hubiera entendido del todo.
    Tom Ewell tenía 46 años entonces y Marilyn 29. La diferencia de edad se mantenía en la ficción aunque con menos años. Marilyn tenía una cara angelical acorde con los 22 que confesaba, Ewell en cambio aparentaba más que sus presuntos 38. Esto de la diferencia de edad, veinte años o más, entre las dos estrellas que se emparejan, era algo muy habitual y ahora choca bastante.
    He leído que debido a la censura americana de la época (el código Hays) la versión cinematográfica de esta “picazón del séptimo año” es mucho más pudorosa que la obra de teatro original. Sin embargo hay un guiño al principio que dejaron pasar y me ha llamado la atención. Es cuando la voz en off de Tom Ewell cuenta como la casa está dividida en tres apartamentos, “el nuestro, los Kaufman del primer piso y los dos chicos de arriba, decoradores de interiores o algo así”. La película es una comedia y el comentario “inocente” referido a los dos chicos que viven juntos y además son decoradores (pudiendo haber sido estibadores) sin duda buscaba provocar la risa del espectador. Aún así no deja de ser un reconocimiento de la homosexualidad en unos tiempos de intolerancia bastante mayor que la actual.

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