Anuncian un endurecimiento de las leyes anti-tabaco y coincide que veo —y oigo— una grabación (filmación) de los Beatles de 1965, parte de la película Help, interpretando en un estudio de grabación la canción “You’re gonna lose that girl” (“Vas a perder a esa chica”). Es uno de esos temas animados de los primeros Beatles que no se editaron en single y por tanto no alcanzaron como tal las listas de éxito. No sé si es por eso que me gustan más.
Lo que sorprende es que al principio de la canción se ve a Ringo con un cigarro en la mano fumando tan tranquilo. Pronto se lo coloca entre los labios y con un pequeño redoble comienza a marcar el ritmo con la batería. Ya no suelta el cigarrillo hasta el final. La anécdota es conocida, aunque en su momento algo así no resultara tan chocante como ahora.
Las imágenes tienen su mérito artístico; contraluces y siluetas, los micrófonos de estudio en primer plano, los rostros en la penumbra de un ambiente de semioscuridad azulada y a ratos infiltrada del humo procedente del mencionado y culpable Ringo (culpable, insisto, desde la perspectiva actual).
También me ha llamado la atención el estilo capilar de los cuatro, en el apogeo de su característico corte de pelo. Las melenas cortas, con buen volumen, recién lavadas y peinadas, con algunas puntas que escapan electrizadas aquí y allá; los flequillos tijereteados en el último momento para que luzcan descuidadamente cuidados.
Ringo, que es el único que no canta, sostiene su cigarro en los labios y en algún momento sonríe, enseñando unos dientes precarios, sin dejar de fumar en medio del hipnótico aguacero de guitarras y voces, resoplando y expeliendo humo por las fosas nasales como una auténtica locomotora de la Union Pacific.
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